Post 7: “Tetalibanes”, vacas lecheras y madres desnaturalizadas

Por Mamababas.
Ilustración: Esther Gili

Hace unos días se celebró la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con el propósito de proteger, promover y apoyar la lactancia materna exclusiva.

La leche materna es el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto del niño/niña. Los beneficios para el/la bebe son diversos: ofrece la mejor y mayor combinación de nutrientes que incluye vitaminas, proteínas y grasas; contiene anticuerpos que ayudarán al bebé a combatir diferentes tipos de virus y bacterias; previene las alergias; entre muchas más ventajas.

Asimismo, tiene diversos beneficios para la madre: ayuda a incrementar la hormona oxitocina la que permite una pronta recuperación del post parto y a prevenir un posible cuadro de depresión; así también ayuda a disminuir los riesgos de padecer algún tipo de cáncer; permite perder peso más rápido; se ahorra mucho dinero que el que se gasta cuando se opta por la alimentación con fórmula; etc.

Y, lo más hermoso, el lazo emocional madre-hijo favorece la autoestima y seguridad del niño/niña.

¿Quién no soñaría con dar de lactar a su bebé? Yo soñaba con ello. Cuando Joaquín estaba en mi panza trataba de informarme sobre todos los beneficios de la lactancia materna y cerraba los ojos e imaginaba esos momentos mágicos en los que mi piojo estaría prendido de mí, alimentándose y fortaleciendo nuestro vínculo emocional.

Entonces nuestro Joaqui nació. Yo tuve una recuperación medianamente buena luego de la cesárea. Quizás un poco de dolor, pero nada que un buen analgésico no calmara. Recuerdo que el efecto de la epidural no pasó tan rápido y tuve la sensación de las piernas adormecidas un buen rato. Sin embargo, el anestesiólogo que estuvo a cargo de mi operación, muy responsablemente me sugirió ir a mi habitación para no tardar la lactancia. Y así fue, llegué a la habitación y ya tenía a mi Joaqui ansioso por lactar. Así que iniciamos nuestra maravillosa etapa de lactancia. Todo bien: buen agarre del bebe a mi teta, salían mis primeras gotas o, técnicamente, salía el calostro. Mi piojo hacia “pufa” lo que indicaba, según las enfermeras, que sí se estaba alimentando.

Nuevas fotos 199
El día que Joaqui nació

Lamentablemente, iban pasando los días y notaba que mi Joaqui no se saciaba con mi producción. “Algo anda mal”, pensaba. Decidí estimular la producción con mi extractor de leche y ¡oh, sorpresa! descubrí que tenía una producción moderada de la mama izquierda y que en la mama derecha la producción era casi nula. El estrés se apoderó de mí. Mil ideas se me vinieron a la cabeza: “mi hijo no se está alimentando bien”; “se va a desnutrir”; “no me preparé lo suficiente para esta etapa”.

Y el más trágico de todos los pensamientos: “no soy una buena madre, debí haberme hecho algún examen para verificar las condiciones de mis mamas antes de que Joaquín naciera” y un etcétera de pensamientos más.

Recordé haber visto una página de una asesora en lactancia materna en Facebook. Comencé a buscarla con desesperación y encontré a Veronica Castro de Mamis y Bebes Asesoría en Lactancia Materna para que venga a auxiliarme. Al día siguiente Vero estaba en casa, orientándome, calmándome y dándome mucha seguridad: “sí tienes leche”, me decía ella. “Es una condición natural de las mujeres”.

Sin embargo, junto a ella certificábamos que la producción de leche de mi mama derecha era casi nula. Recordé que años atrás había tenido frecuentes episodios de mastitis en la mama derecha, y que un mastólogo que en esa época me veía, recomendó extraerme un quiste de esa mama porque la infección solía localizarse allí. Aparentemente, al momento de extraer el quiste cortó algunas glándulas productoras de leche y conductos galactóforos o mamarios y esta situación generó que la mama derecha tuviera poquísima producción de leche. Saqué cita con una mastóloga de la clínica donde nació mi Joaqui y luego de algunas placas que me pidió, concluimos que, efectivamente, eran pocos las glándulas y  conductos mamarios que tenía ese seno y que por eso había casi nada de leche en esa mama.

Lo cierto es que podía alimentar únicamente con una mama a Joaquín, pero mi cabeza ya estaba obstruida también. Se me había instalado la idea de que no tenía la suficiente leche para alimentar a mi hijo y opté por la alimentación mixta, fórmula más leche materna.

Mi sueño de ser una “vaca lechera” se frustró, y con ello vinieron las culpas, la vergüenza de no alimentar exclusivamente a mi hijo de leche materna, la incomodidad ante las constantes preguntas y comentarios de la familia y amigos por mi decisión de optar por la alimentación mixta.

El recuerdo menos grato que tengo de aquella época es que mi sentimiento de culpa me hacía explicarle a casi todos por qué optaba por alimentarlo de fórmula y leche. Ahora que lo veo en retrospectiva, no volvería a contar mis razones ni la situación especial por la que pasé. Las razones de cada madre que alimenta a su hijo de lactancia mixta o únicamente de fórmula, son personalísimas. No deberíamos sentirnos siquiera culpables o juzgadas.

La lactancia materna exclusiva debe de ser maravillosa, por los mil y un beneficios y ventajas que lleva consigo, pero creo que el amor, dedicación, atención y cuidados a nuestros babas no se mide por ello. El amor trasciende a nuestra teta o al envase que transporta la leche. El amor es nuestra preocupación constante por su bienestar, es el compromiso que asumimos por formar hijos buenos, solidarios y responsables en esta sociedad.

Nuevas fotos 823
El amor a tu hijo/hija trasciende a la forma de alimentación

Entonces, analizando con Papababas la situación, notamos que no es sólo un consenso social que genera una presión en nuestras cabezas de Mamababas primerizas, sino que hay una política detrás que más allá de promover la lactancia materna exclusiva –lo que está muy bien-, lo que hace es estigmatizar la no lactancia materna exclusiva.

Si no, miren lo que se puede encontrar en internet de una página del Ministerio de Salud (MINSA) sobre Lactancia Materna”:

“El cerebro humano se desarrolla casi completamente durante los 2 primeros años de vida y la leche materna contiene nutrientes esenciales como proteínas de buena calidad, vitaminas y ácidos grasos (que no se encuentran en ningún otro tipo de alimento ya sea de origen animal o vegetal), indispensables para formar bloques de construcción cerebral, permitiendo que el cerebro humano se desarrolle casi en su máxima extensión en esta primera etapa de la vida. También contienen sustancias que van a inmunizar y proteger al niño contra infecciones y contaminaciones que se presentan a este edad, haciendo que crezca sano, protegido, inteligente, despierto y lleno de vida.

Los lactantes alimentados con leche materna exclusivamente hasta los seis meses, contraen menos enfermedades y están mejor nutridos que los que reciben otros alimentos. La alimentación con biberón representa una grave amenaza para la vida y la salud de millones de niños.

Muchas madres no confían en su propia capacidad para amamantar a sus hijos y necesitan recibir el estímulo y apoyo práctico del padre del niño, el personal de salud, los agentes comunitarios de salud, los familiares, amigos, los grupos de mujeres, los medios de comunicación masiva y las organizaciones sociales de base”.

Con este texto podría concluir que mi hijo está jodido. Y lo que es más grave, que hemos criado a un niño bajo una “grave amenaza para su vida y su salud”. Peor aún: “muchas madres” (como yo) no confiamos en “nuestra propia capacidad” para amamantar a nuestros hijos y necesitamos “recibir el estímulo y apoyo práctico del padre del niño, el personal de salud, los agentes comunitarios de salud, los familiares, amigos, los grupos de mujeres, los medios de comunicación masiva y las organizaciones sociales de base”.

Ergo: soy la peor madre del mundo.

(Les confieso que ese texto merece una lista de las lisuras más agresivas; por lo menos ya saben el símbolo que les estoy haciendo con el dedo, a ver si al MINSA le gusta “recibir ese estímulo”).

Les aseguro que el que redactó ese texto o es hombre o es un(a) activista radical que le importa un bledo esa minoría que por problemas físicos (en mi caso) –aunque puedan ser de cualquier tipo, es más, no tiene que deberse a problemas, sino incluso a una elección libre-, no puede dar de lactar.

Entonces hablando con nuestra amiga, la doctora Marta Rondón –la psiquiatra más capa que existe sobre la faz de la tierra-, pude descartar esos estigmas que me hacían sentir la peor madre.

Y es que podemos entender que el Estado y la sociedad en general promuevan la lactancia materna exclusiva para terminar con muchos de los problemas de alimentación infantil y desnutrición que existen, pero no por ello pueden crucificar a las que no lo hacen.

“Yo soy de la generación de la fórmula y no soy una desahuciada mental ni he tenido problemas para desarrollarme”, me dijo la propia doctora Rondón.

Y ahí está la prueba fehaciente de todo ello: que mi hijo ha crecido de lo más sano y feliz. Y si tiene sus gripes y mocos como cualquier niño, no se debe a que no le haya podido dar de amamantar.

“Tu hijo está cañón”, es lo que siempre nos dice nuestro súper pediatra, el doctor Alberto Gayoso, que siempre recalca que cada niño tiene su propio proceso de crecimiento.

Y aunque él promueve la lactancia materna exclusiva, entiende que cada madre tiene todo el derecho de decidir qué alimentación darle. Puede que hayan madres que no tienen mucho tiempo para dedicarse a “ordeñar”, mismo vaca lechera. Puede que haya madres que no quieren hacerlo y punto. Puede que haya madres que toman ciertos medicamentos para su tranquilidad física o mental y por no querer transmitir sustancias que pueden afectar al bebe, no le dan de lactar. Puede que hayan madres que son operadas, como yo, y que por ello han visto limitada esa posibilidad. Hay muchas posibilidades, hay muchos casos, hay muchas realidades.

Pues no me parece justo que nos hagan sentir menos madres por ello.

Yo soy tan madre como la que pudo dar de lactar a 5 hijos por cada teta. Y mi hijo es tan sano como aquél que ha lactado.

Así que dejemos de ser una sociedad talibana al respecto.

Nuevas fotos 197

 

 

 

4 comentarios

  1. Hola Pao!…que lindo el blog que han armado. Como sabes estoy en el momento justo de la lactancia (mi gordo tiene 3 meses) y si que he sufrido por darle mi leche en forma exclusiva.
    Para ser franca yo si estoy de acuerdo con el articulo del minsa ya que, aunque es algo exagerado, es una forma de insistir para que nos esforcemos en darle leche materna a nuestros bebes, yo aun escucho a amigas decir…..yo no pienso ser una esclava u otras que hacen un poco de esfuerzo y deciden darle formula porque es muy agotador. Lamentablemente vivimos en una sociedad facilista y acelerada….pienso que esforzarse por darle de lactar (siempre que fisicamente se pueda, claro) apoya a tener una conciencia de dedicacion y tiempo que requiere un bebe, para no terminar mas adelante dandole al niño, el celular «para que no moleste»…..

    Me gusta

    • ¡Hola Vero!
      ¡Felicidades por Salavador!
      Pues creo que lo mejor que se puede hacer es promover y fomentar la alimentación de los bebés con la lactancia materna, pero como lo cuento en el post no estigmatizar la lactancia materna no exclusiva. Muchas pasamos por circunstancias especiales al momento de la lactancia y eso nos hace mejores o peores madres. Así como vivimos en un mundo facilista también vivimos en un mundo de estigmas y etiquetas y de condenas gratuitas por si no hacemos lo que la sociedad lo establece como un «deber ser». Que no le demos teta a nuestros hijos por la circunstancia especial que tengamos o, finalmente, la decisión que tomemos, no necesariamente nos llevará a educarlos con un celular en la mano. No le di exclusivamente mi teta a Joaqui. Me esforcé mucho por lograrlo y cada día me esfuerzo mucho también por hacerlo crecer de la manera más sana y responsable.
      El artículo del Minsa nos condena terriblemente a quienes vimos frustrado la posibilidad de dar lactancia materna exclusiva. Entiendo que es una política de estado fomentarla porque es mejor evitarse como Estado tener que resolver casos de desnutricion infantil para las mamás que no tiene recursos para optar por la fórmula o de enfermedades estomacales por todos los cuidados que implica la alimentación con biberón (la esterilización de los biberones es todo un arte y no todos tienen si quiera los recursos para hacerlo). Pero tampoco creo que debe de dejar de considerar las condiciones especiales (médicas, físicas, emocionales) que padecemos algunas madres y que optamos por
      otro tipo de alimentación no exclusiva de nuestra teta sin pretender dañar o atentar contra nuestros peques.
      En fin el tema da para el debate.
      Y ojo no queremos no fomentar la lactancia materna exclusiva.Todo lo contrario. Solo comprender a las que andamos excluidas por miles de razones de esta maravillosa experiencia.
      Te mando un abrazo inmenso, un beso beso para Salva y disfruten muchísimo esta etapa linda de la lactancia.

      Me gusta

    • ¡Lily, hola!
      Pues conozco tu historia y tú la mía.
      Y sabemos que lo mejor en este tiempo con nuestros peques es vivir felices y sin condenas sociales.
      Un besote para ti y Adri! 😘😘

      Me gusta

Replica a Lily Cancelar la respuesta