La fiesta del primer año de Joaquín
Desde que Joaqui nació ya andaba pensando en cómo y de qué celebraría su primer cumpleaños. Algo tenía definido: lo celebraría sí o sí a pesar de que mi mami y muchas personas me decían que no tenía sentido porque Joaquín era muy pequeño y ni cuenta se daría de la celebración. Pero a mí me importaba festejar el primer año de mi hijo, de mi primer hijo, del pequeño que me demostró que la maternidad cura las heridas más arraigadas en tu alma a punta del cuidado y atención que le das y del amor que entregas y que, irracionalmente, él me devuelve. Además quería festejar nuestro primer año de mamá y de papá, nuestro primer año de ojeras, de vulnerabilidad absoluta, de nuevos horarios, de harta chamba, de hormonas revoloteadas y de constante aprendizaje. Así que cuando Joaqui cumplió el sexto mes empecé a darle vueltas a la fecha en que le celebraría su primer cumple. Joaqui nació en Diciembre, y en un día casi navideño, 23 de diciembre. Un día donde todos andamos pensando en la cena de navidad y en los regalos que nos falta comprar, o, para aquellos que son recontra anti sistema y les llega el lado material de la navidad, en todo el champagne, chelas o vino que se piensan empujar. La fecha de nacimiento de mi hijo es complicadísima e ingrata, y eso se lo debo a mi simpático y dulce ginecólogo que se entercó en fijar esa fecha para hacerme la cesárea. Pero es tan anecdótica esa historia de cómo batallé con el ginecólogo la fecha de mi cesárea, que mejor se las cuento en otro post. Bueno, siendo una fecha complicada para celebrar una fiesta de cumpleaños, no queda otra que adelantarle la fiesta o retrasarla. Decidimos adelantarla. Pensamos en el 8 de diciembre. Día feriado que aún no es cercano a la Navidad, y que fijo la familia y amigos podían participar de la celebración que organizaríamos. Con la fecha establecida, pasé a definir la temática del primer tono de mi piojo. ¿La granjita? ¿Micky Mouse? ¿La Gallinita Pintadita? No, ninguno me convencía, y a Rubén menos. Los rechazó de plano y de plano me propuso hacerlo de Star Wars «Que sea de Star Wars … Paja» me dijo. «¡Estás loco! ¡No! ¡Eso es para grandes! Además yo no soy una fanática de esa saga. Llámame extraterrestre si quieres pero nunca he visto la pela. Solo se qué hay un robot gay que es todo dorado y otro que me enternece y que se que llama R2D2 porque recuerdo clarísimo que un pata mío que se llama Arturo tenía en la sala de su casa su «BARturito» en homenaje a este tierno personaje galáctico. Además de los ewoks, claro, cosa tan tierna no pasa desapercibida. Pero luego, NADA. Así que pensemos en otra temática» le dije. Pero Rubén, tan vehemente como es, insistió. «¡Que sea de Star Wars! Adaptamos los personajes a una versión de bebés y te pones a ver conmigo desde hoy todos los episodios. Te va a encantar» sentenció. Decidí ceder. Decidí ver todos los episodios de una saga de las que muchos hablaban y de la que desconocía casi todo. Así que en una semana nos vimos todos los capítulos completos. Yo por primera vez, Rubén por sexagésima vez. Con los personajes aprendidos decidí investigar en Pinterest para tener ideas de cómo diseñar la mesa, la piñata, las sorpresas, etc. Ya con una idea clara de qué era lo qué quería me puse en contacto con Pamela de Imagine Party para que me ayudara a ejecutar todo lo que había en mi cabeza. No soy hábil con las manualidades y eso lo tengo súper claro. Así que frente a esta habilidad casi nula es mejor contar con alguien que sí es capa (o capo) y que se puede encargar de llevar a cabo tus ideas. Era Septiembre y ya empezaba a atormentar a Pame (¡pobre!) Ese mes viajé con mi mamá y Joaqui a Estados Unidos a visitar a mi hermana y su familia que radica allá y aproveché en comprar algunas cosas como muñecos para decorar la mesa. A mi regreso del viaje caí en cuenta que no tenía definido donde hacer la fiesta. Habíamos hecho un borrador de la lista de amigos y familia y eran muchas personas en las que habíamos pensado participar para festejar juntos el primer año de Joaqui. Necesitábamos un lugar espacioso y céntrico para que todos pudieramos estar cómodos. Averigüé en un nido cercano a casa cuánto estaba el alquiler de su local y era demasiado caro. Lo evaluamos con Rubén y decidimos pedirle al oráculo de Facebook nos orientara. Muchos amigos nos dieron ideas de clubs, nidos, etc. Y nos quedamos con el Lima Cricket. Por suerte un vecino nuestro es socio y encantadísimo nos ayudó con la gestión del alquiler. El costo de su alquiler no es caro. Es racional y proporcional a lo que te ofrece. Ya con la fecha y el lugar solo quedaba ejecutar todas las ideas y definir el show. Vimos muchas propuestas, pero la más impecable y con harta producción era la de JDOS Producciones. Me lo recomendaron en la página de facebook Star Wars Fan Club Perú y sí, no se equivocaron, cada personaje súper bien presentado y la «academia de Jedis» que ofrecieron como parte de su show, estuvo súper bien trabajada.
¿La torta?. Ahora qué hay tanto diseño de torta, tenía que plasmar la idea que había sacado de Pinterest y recurrí a los expertos para que la hagan: Dulcefina. Son unos artistas con las tortas que preparan así que el resultado fue el mejor. Los cupcakes y galletas fueron preparados por Claudia Muga Cake Designer, además de lo delicado y bonito de su presentación estaban deliciosos. Los pop cakes se los encargué a Love & Pops, súper puntuales con la entrega y el trabajo, además de riquísimos! Por cierto, no enviamos invitaciones físicas. Todo fue virtual. Preparamos un evento en Facebook y tres semanas antes de la fiesta invitamos por este medio a los amigos y a la familia. Eso sí lo teníamos súper actualizado con fotos que Diana Medina Photographer le hizo a Joaqui con sus disfraces de los personajes de Star Wars. También con una historia que escribió Rubén y que el capo de Christian Aoki lo editó. Christian también se encargó de la filmación de la fiesta y acá les comparto el video introductorio y que resume lo bien que la pasamos. Fue una fiesta donde gastamos gran parte de nuestras gratificaciones de diciembre, pero que conscientes del gasto decidimos llevar a cabo. Se qué hay mil formas y significativas cada una de celebrar la primera fiesta de nuestros hijos pero nosotros optamos por ésta. Lo más chévere es cuando recordamos lo bonito y representativo que fue sentir todo el cariño de la familia y amigos que estuvieron celebrando el primer año de mi Joaqui. ¿Le volveríamos a hacer una fiesta similar al Joaqui? No lo sé. Si viene el hermanito de hecho nuestro presupuesto se reducirá. Por lo pronto este año habrá una fiestita algo pequeña porque Joaqui y nosotros pasaremos la navidad y su cumple en las tierras del tío Sam. Espero que les sirva la lista de proveedores que les comparto. Todos son A1.
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