Post 0. Contarlo todo: la etapa “babas”

Por Mamababas.

Le estuve dando vueltas en la cabeza por mucho tiempo. “¿Por qué no contar mi experiencia como madre?” Luego me pregunté lo contrario: “¿por qué sí?”.

No quiero justificarme con las clásicas razones en las que caemos a veces las mamás: sobredimensionar nuestro rol frente al de los papás.

No, no es mi estilo.

Pero tampoco caer en la cotidianeidad de los estereotipos de este sistema machista y conservador. No deberíamos ni siquiera salir a aclarar que no estamos para quedarnos en casa a regar las macetas, hacer la comida o planchar las camisas de nuestros esposos.

Me considero una buena madre y, realmente, Rubén plancha mejor que yo. Y, transgrediendo los viejos cánones, ninguno de los dos cocina.

A pesar de ello, como padres, Rubén y yo creemos que estamos haciendo un buen trabajo. Dentro de la medida de lo posible.

Entonces, vuelvo a la pregunta: “¿por qué sí?”.

Y me respondo que el motivo es Joaquín.

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Creería que no existe experiencia de cualquier padre que no sea digna de contar. Creo que la maternidad per sé es digna de contarse, cualquiera que sea. Y también la paternidad.

Quizás algunas maternidades o paternidades son más sacrificadas. Pero, ¿cómo saberlo? Nadie tiene una vara para medirlas y compararlas. No son comparables. Por eso digo que toda maternidad y toda paternidad se deben contar. Y para eso es este blog.

Este blog no distingue. Ni a las maternidades y paternidades tradicionales ni a las maternidades y paternidades poco tradicionales. Todo suma. Es un blog donde prima la libertad, el respeto y la admiración por la maternidad y paternidad.

Incluso la no-maternidad o no-paternidad son bienvenidas. Porque su mirada es igual de valiosa. Es bueno saber cómo nos miran los que aún no han decidido ser padres y también los que han decidido no serlo nunca.

Entonces, este blog nace desde la mirada de la maternidad y paternidad, pero trasciende a todos. Pues todos nos involucramos en la crianza de nuestros hijos. Porque las mamás, los papás, las tías, los tíos, las abuelas, los abuelos, los que aún no son padres, los que nunca lo serán –por legítima decisión propia o situación natural-, y los que son papás y papás, mamás y mamás o todo lo contrario. Todos, de alguna forma, contribuyen para bien (y para mal) en la crianza de nuestros bebés.

Y al hablar de nuestros bebés, yo hablo del mío, de Joaquín. El Joaco. Joaquito, como lo llamamos. O también piojo, como le digo yo; o enano, como le dice su papá.

Este blog es de todos y para todos.

Es para contar. Pero también para que nos cuenten.
Aconsejamos en lo que sabemos o creemos que sabemos. Y recibimos todos los consejos que puedan darnos.

En general, este blog sirve para contar como crío yo a Joaquito. Pero también como criamos todas a nuestros hijos.

Y también como cría su papá a Joaco. Y cómo crían todos los papás a sus hijos.

Pero sobretodo, cómo criamos todos a aquellos pequeños seres humanos que serán el futuro.

De eso se trata. Y creo que está más que justificado que podamos contarnos cómo se vive esta hermosa etapa de la vida. Esta hermosa etapa “babas”.

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